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viernes, 24 de mayo de 2013

LA PROFECÍA DE ELÍAS



"He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición"." (Mal. 4: 5, 6).

Los que deben preparar el camino para la segunda venida de Cristo están representados por el fiel Elías, así como Juan vino en el espíritu de Elías a fin de preparar el camino para la primera venida de Cristo. (Nota: T3, 62.)

La obra de Juan el Bautista, y la de aquellos que en los últimos días saldrán con el espíritu y el poder de Elías para despertar a la gente de su apatía, en muchos sentidos es la misma. Su obra es la clase de obra que debe hacerse en este tiempo. Cristo vendrá por segunda vez a juzgar al mundo con justicia. (Nota: SW, 21-3-1905.)

Juan se apartó de sus amigos y de los lujos de esta vida. La sencillez de su vestimenta: Una túnica tejida con pelos de camello, era una permanente reprensión a la extravagancia y la ostentación de los sacerdotes judíos y del pueblo en general. Su alimentación, totalmente vegetariana, compuesta por algarrobas y miel silvestre, era una reprensión a la complacencia del apetito y la gula que prevalecían en todas partes. . . Se debe agitar el gran tema de la reforma y despertar la conciencia pública. Debe relacionarse con el mensaje la temperancia en todas las cosas, para apartar al pueblo de Dios de su idolatría, su gula y su extravagancia en el vestir y en otras cosas.

La abnegación, la humildad y la temperancia requeridas de los justos, a quienes Dios conduce y bendice especialmente, deben presentarse a la gente en contraste con la extravagancia y los hábitos destructores de la salud de los que viven en esta época degenerada. Dios ha mostrado que la reforma sanitaria está tan íntimamente relacionada con el mensaje del tercer ángel como la mano con el cuerpo. (Nota: T3, 62.)

Tal como Juan el Bautista al preparar a la gente para la primera venida de Cristo llamaba su atención a los Diez Mandamientos, nosotros debemos dar este mensaje no con un sonido incierto: "Temed a. Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado"Temed a. Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado" (Apoc. 14: 7). Con el fervor que caracterizaban a Elías el profeta y a Juan el Bautista, debemos luchar para preparar el camino de la segunda venida de Cristo.


Maranatha, Ellen White

martes, 7 de mayo de 2013

¿TE ATREVERÁS A SER DIFERENTE?


Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Ped. 2: 9).



La advertencia de que el Hijo del hombre pronto aparecerá en las nubes del cielo, se ha convertido para muchos en un relato familiar. Han abandonado su postura expectante y vigilante. El espíritu egoísta y mundano que se manifiesta en la vida, revela los sentimientos del corazón: "Mi Señor se tarda en venir" . . .
El mismo espíritu de egoísmo y conformidad con las costumbres del mundo que existía en los días de Noé, se manifiesta en nuestros días. Muchos que profesan ser hijos de Dios se dedican a los asuntos mundanos con un entusiasmo que niega su profesión de fe. Estarán plantando y edificando, comprando y vendiendo, comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el último momento de su tiempo de prueba. Esta es la condición de muchísimos de nuestros hermanos. Debido a que abunda la iniquidad, el amor de muchos se enfría. . .
Mi alma se apesadumbra cuando contemplo la tremenda falta de espiritualidad que se manifiesta entre nosotros. Las modas y costumbres del mundo, el orgullo, el amor a los entretenimientos, el amor a la ostentación, la extravagancia manifestada en la forma de vestir, en las casas, en las tierras adquiridas, todas estas cosas están drenando la tesorería del Señor, desviando hacia la gratificación del yo los medios que deberían ser empleados para enviar la luz de la verdad al mundo. Los propósitos egoístas tienen prioridad. . .
Los hijos de la luz y del día no deben amontonar en torno de ellos las sombras de la noche y las tinieblas que rodean a los obradores de iniquidad. Por el contrario, deben permanecer fielmente de pie en su puesto de deber, como portaluces, reuniendo la luz de Dios para proyectarla hacia los que están en tinieblas. El Señor requiere que su pueblo mantenga su integridad, sin tocar -es decir, sin imitar- las costumbres de los impíos.
Los cristianos deben ser en este mundo "nación santa, pueblo adquirido", para manifestar las alabanzas del que los llamó "de las tinieblas a su luz admirable".

Maranata, Ellen G. White


UN TIEMPO DE DECISIÓN


Escogeos hoy a quién sirváis. (Jos. 24: 15).


Hoy el mundo está loco: Una demencia se ha apoderado de hombres y mujeres, y los está precipitando hacia la ruina eterna. Prevalece toda clase de complacencia, y los hombres se han infatuado tanto con el vicio que no escuchan llamados ni amonestaciones.

El Señor dice a los habitantes de la tierra: "Escogeos hoy a quién sirváis". Todos están decidiendo ahora su destino eterno. Los hombres necesitan que se les haga comprender la solemnidad de la hora, la cercanía del día cuando terminará el tiempo de prueba. Dios no le da a nadie el mensaje de que pasarán cinco, diez o veinte años antes que termine la historia de esta tierra. No quiere dar excusa a ningún ser viviente para demorar la preparación para su advenimiento. No quiere que nadie diga, como el siervo infiel: "Mi Señor tarda en venir", pues esto conduce al temerario descuido de las oportunidades y los privilegios que se nos dan a fin de que nos preparemos para ese gran día. Todo aquel que pretende ser siervo de Dios, está llamado a prestar servicio como si cada día fuera el último . . .

Hablad de la pronta aparición del Hijo del hombre en las nubes del cielo con poder y gran gloria. No posterguéis aquel día. . .

Esta es la gran preocupación que cada cual debe sentir. ¿Están perdonados mis pecados? ¿Ha quitado mi culpa Cristo, el Portador del pecado? ¿Tengo yo un corazón limpio, purificado por la justicia de Cristo? ¡Ay del alma que no esté buscando refugio en Cristo! ¡Ay de los que de alguna manera apartan la mente de la obra e inducen a alguna alma a ser menos vigilante ahora. . .

La gran obra de la cual no debiéramos desviar nuestra mente consiste en averiguar cuál es nuestra situación personal frente a Dios. ¿Están asentados nuestros pies sobre la Roca de los siglos? ¿Nos estamos escondiendo en el único Refugio? La tormenta se avecina con furia implacable. ¿Estamos preparados para hacerle frente? ¿Somos uno con Cristo así como él es uno con el Padre? ¿Somos herederos de Dios y coherederos con Cristo?. . .

El carácter de Cristo debe ser el nuestro. Debemos ser transformados por la renovación de nuestro corazón. En esto consiste nuestra única seguridad. Nada puede separar a un cristiano viviente de Dios.


Ellen G. White, Maranatha



domingo, 5 de mayo de 2013

Falsas teorías acerca de Dios


     

  Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Romanos 1:21.      

                                       
La teoría según la cual Dios es una esencia inmanente en toda la naturaleza, es uno de los engaños más sutiles de Satanás. No presenta a Dios tal cual es y deshonra su grandeza y majestad. Las teorías panteístas no son confirmadas por la Palabra de Dios. La luz de la verdad enseña que esas teorías son agentes destructores del alma. Las tinieblas son su elemento y la sensualidad su esfera. Agradan al corazón natural y dan rienda suelta a las inclinaciones. El resultado de aceptarlas es la separación de Dios... 
Si Dios es una esencia inherente a toda la naturaleza, debe, pues, morar en todos los hombres, y para llegar a la santidad el hombre necesita tan sólo desarrollar el poder que está en él. 
Esas teorías desarrolladas hasta sus conclusiones lógicas suprimen completamente el cristianismo. Eximen de la necesidad de la redención, y hacen del hombre su propio salvador. Esas teorías referentes a Dios quitan toda eficacia a su Palabra, y los que las aceptan estarán expuestos al peligro de considerar finalmente toda la Biblia como un fábula. Pueden estimar que la virtud es mejor que el vicio; pero habiendo privado a Dios de su soberanía, ponen su confianza en la fuerza del hombre, la cual sin Dios no tiene valor. La voluntad humana abandonada a sí misma no tiene fuerza real para resistir al mal y vencerlo. Las defensas del alma son derribadas. El hombre no tiene más barreras contra el pecado. Una vez rechazadas las restricciones de la Palabra y del Espíritu de Dios, no sabemos hasta qué profundidad podemos caer. 
Los que persistan en esas teorías espiritualistas, arruinarán con seguridad su carrera cristiana. Se privarán de la comunión con Dios y perderán la vida eterna... 
Hay sólo un poder que puede sustraer los corazones de los hombres al imperio del mal: El poder de Dios en Cristo Jesús. Sólo por la sangre del Crucificado podemos purificarnos. Sólo su gracia puede hacernos capaces de resistir las tendencias de una naturaleza caída y subyugarlas. Y ese poder lo anulan las teorías espiritualistas referentes a Dios.


Maranatha, Ellen G. White


sábado, 4 de mayo de 2013

Tuercen las escrituras


      

Los indoctos e inconstantes tuercen... las... Escrituras, para su propia perdición. 2 Pedro 3:16. 


La teoría según la cual nada importa lo que los hombres creen, es uno de los engaños que más éxito da a Satanás. Bien sabe él que la verdad recibida con amor santifica el alma del que la recibe; de aquí que trate siempre de sustituirla con falsas teorías, con fábulas y con otro evangelio... 
Las interpretaciones vagas y fantásticas de las Santas Escrituras, así como las muchas teorías contradictorias respecto a la fe religiosa, que se advierten en el mundo cristiano, son obra de nuestro gran adversario, que trata así de confundir las mentes de suerte que no puedan descubrir la verdad. Y la discordia y la división que existen entre las iglesias de la cristiandad se deben en gran parte a la costumbre tan general de torcer el sentido de las Sagradas Escrituras con el fin de apoyar alguna doctrina favorita. En lugar de estudiar con esmero y con humildad de corazón la Palabra de Dios con el objeto de llegar al conocimiento de su voluntad, muchos procuran descubrir algo curioso y original. 
Con el fin de sostener doctrinas erróneas o prácticas anticristianas, hay quienes toman pasajes de la Sagrada Escritura aislados del contexto, no citan tal vez más que la mitad de un versículo para probar su idea, y dejan la segunda mitad que quizá hubiese probado todo lo contrario. Con la astucia de la serpiente se encastillan tras declaraciones sin ilación, entretejidas de manera que favorezcan sus deseos carnales. Es así como gran número de personas pervierten con propósito deliberado la Palabra de Dios. Otros, dotados de viva imaginación, toman figuras y símbolos de las Sagradas Escrituras y los interpretan según su capricho, sin parar mientes en que la Escritura declara ser su propio intérprete; y luego presentan sus extravagancias como enseñanzas de la Biblia. 
Siempre que uno se da al estudio de las Escrituras sin estar animado de un espíritu de oración y humildad, susceptible de recibir enseñanza, los pasajes más claros y sencillos, como los más difíciles, serán desviados de su verdadero sentido... 
La Palabra de Dios es clara para todos aquellos que la estudian con espíritu de oración. Toda alma verdaderamente sincera alcanzará la luz de la verdad

Maranatha, Ellen G. White


Una lucha portentosa


      


Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Hechos 5:29. 


Una gran crisis aguarda al pueblo de Dios. Una crisis aguarda al mundo. La lucha más portentosa de todas las edades está por producirse... Ha llegado a ser de interés e importancia nacional la cuestión de imponer la observancia del domingo.* Bien sabemos cuál será el resultado de este movimiento. ¿Estamos listos para la crisis? ¿Hemos cumplido fielmente el deber que Dios nos ha confiado, de advertir al pueblo acerca del peligro que le espera? ... 
Son muchos los que nunca han comprendido las obligaciones que impone el día de reposo bíblico ni el fundamento falso sobre el cual descansa la institución del domingo. Cualquier movimiento en favor de la legislación religiosa, es realmente una concesión al papado, que durante tantos siglos ha guerreado constantemente contra la libertad de conciencia. La observancia del domingo debe su existencia como supuesta institución cristiana al “misterio de iniquidad”; y su imposición será un reconocimiento virtual de los principios que constituyen la misma piedra angular del romanismo. Cuando nuestra nación abjure de tal manera de los principios de su gobierno que promulgue una ley dominical, en este acto el protestantismo dará la mano al papismo; y con ello recobrará vida la tiranía que durante largo tiempo ha estado aguardando ávidamente su oportunidad de resurgir en activo despotismo... 
Si por la legislación el papismo y sus principios vuelven a tener poder, se volverán a encender los fuegos de la persecución contra aquellos que no sacrifiquen su conciencia y la verdad en deferencia a los errores populares. Este mal está a punto de producirse. 
Cuando Dios nos ha dado una luz que revela los peligros que nos esperan, ¿cómo podemos ser inocentes a sus ojos si no hacemos todo esfuerzo posible para presentarla a la gente? ¿Podemos permitir que arrostre sin advertencia esta tremenda crisis? ... 
Cuando las leyes de los gobernantes terrenales se opongan a las leyes del Gobernante supremo del universo, entonces le serán fieles los que son leales súbditos de Dios.


Maranatha, Ellen G. White


viernes, 3 de mayo de 2013

Satanás redobla sus esfuerzos


      

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Salmos 34:7. 


La gran controversia entre Cristo y Satanás, sostenida desde hace cerca de seis mil años, está por terminar; y Satanás redobla sus esfuerzos para hacer fracasar la obra de Cristo en beneficio del hombre y para sujetar las almas en sus lazos. Su objeto consiste en tener sumido al pueblo en las tinieblas y en la impenitencia hasta que termine la obra mediadora del Salvador y no haya más sacrificio por el pecado. 
Cuando no se hace ningún esfuerzo especial para resistir a su poder, cuando la indiferencia predomina en la iglesia y en el mundo, Satanás está a su gusto, pues no corre peligro de perder a los que tiene cautivos y a merced suya. Pero cuando la atención de los hombres se fija en las cosas eternas y las almas se preguntan: “¿Qué debo yo hacer para ser salvo?” él está pronto para oponer su poder al de Cristo y para contrarrestar la influencia del Espíritu Santo... 
El poder y la malignidad de Satanás y de su hueste podrían alarmarnos con razón, si no fuera por el apoyo y la salvación que podemos encontrar en el poder superior de nuestro Redentor. Proveemos cuidadosamente nuestras casas con cerrojos y candados para proteger nuestros bienes y nuestras vidas contra los malvados; pero rara vez pensamos en los ángeles malos que tratan continuamente de llegar hasta nosotros, y contra cuyos ataques no contamos en nuestras propias fuerzas con ningún medio eficaz de defensa. Si se les dejara, nos trastornarían la razón, nos desquiciarían y torturarían el cuerpo, destruirían nuestras propiedades y nuestras vidas. Sólo se deleitan en el mal y en la destrucción. Terrible es la condición de los que resisten a las exigencias de Dios y ceden a las tentaciones de Satanás, hasta que Dios los abandona al poder de los espíritus malignos. Pero los que siguen a Cristo están siempre seguros bajo su protección. Angeles de gran poder son enviados del cielo para ampararlos. El maligno no puede forzar la guardia con que Dios tiene rodeado a su pueblo.


Maranatha, Ellen G. White


Dios guiará a su pueblo


      

 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Isaías 43:2. 


      Dios tiene una iglesia en la tierra, que es su pueblo escogido, que guarda sus mandamientos. El está conduciendo, no ramas extraviadas, no uno aquí y otro allá, sino un pueblo.
      No hay motivo para dudar, ni temer que la obra fracase. Dios está al frente de ella y dirigirá todas las cosas. Si hay asuntos que necesitan enmienda en la dirección de la obra, Dios atenderá eso y corregirá los errores. Tengamos fe en que Dios conducirá el noble barco que lleva su pueblo hasta el puerto de seguridad.
      Mientras viajaba de Portland a Boston hace muchos años, se levanto una tormenta y las inmensas olas nos azotaban sin piedad. Los candelabros cayeron y los baúles rodaban de un lado a otro como pelotas. Los pasajeros estaban atemorizados y muchos gritaban temiendo perecer. 
       Despues de un rato el piloto subió a bordo. Mientras tomaba el timón, el capitán se puso en pie junto a él y expresó su temor en cuanto al rumbo del barco. “¿Quiere tomar el timón?” le preguntó el piloto. El capitán no estaba dispuesto a hacerlo porque sabía que le faltaba experiencia. Luego algunos pasajeros se pusieron nerviosos y expresaron su temor de que el piloto los iba a estrellar contra las rocas. “¿Quieren tomar el timón?” les preguntó el piloto. Pero ellos sabían que no podían hacerlo.
     Cuando penséis que la obra está en peligro, rogad: “Señor, toma el timón. Condúcenos a través de las perplejidades. Llévanos a salvo hasta el puerto”. ¿No tenemos acaso razones para creer que el Señor nos conducirá triunfalmente? ... 
      Con vuestra mente finita no podéis entender todas las providencias de Dios. Permitid que él dirija su obra.


Maranatha, Ellen G. White

martes, 30 de abril de 2013

El cielo nos está esperando


Como me envió el Padre, así también yo os envío. Juan 20:21




   De los apóstoles está escrito: “Ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudando les el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían”. Marcos 16:20. Así como Cristo envió a sus discípulos, envía hoy a los miembros de su iglesia. El mismo poder que los apóstoles tuvieron es para ellos. Si desean hacer de Dios su fuerza, él obrará con ellos, y no trabajarán en vano. Comprendan que la obra en la cual están empeñados es una sobre la cual el Señor ha puesto su sello. Dios dijo a Jeremías: “No digas: Soy niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo, estoy para librarte”. Luego el Señor extendió su mano y tocó la boca de su siervo, diciendo: “He aquí he puesto mil palabras en tu boca”. Jeremías 1:7-9. Y nos envía a seguir anunciando las palabras que nos ha dado, sintiendo su toque santo sobre nuestros labios. 

Cristo dio a la iglesia un encargo sagrado. Cada miembro debe ser un medio por el cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo. No hay nada que el Salvador desee tanto como la manifestación del amor del Salvador por medio de los seres humanos. Todo el cielo está esperando a los hombres y las mujeres por medio de los cuales pueda Dios revelar el poder del cristianismo.
La iglesia es la agencia de Dios para la proclamación de la verdad, facultada por él para hacer una obra especial; y si le es leal y obediente a todos sus mandamientos, habitará en ella la excelencia de la gracia divina. Si manifiesta verdadera fidelidad, si honra al Señor Dios de Israel, no habrá poder capaz de resistirle.                            
El celo por Dios y su causa indujo a los discípulos a ser testigos del evangelio con gran poder. ¿No debería semejante celo encender en nuestros corazones la determinación de contar la historia del amor redentor, del Cristo crucificado? Es el privilegio de cada cristiano, no solo esperar, sino apresurar la venida del Salvador.


Maranatha, Ellen G. White

miércoles, 24 de abril de 2013

ESTUDIEMOS DANIEL Y EL APOCALIPSIS




"Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. "(Apoc. 1: 3).


Ha de proclamarse un mensaje que despierte a las iglesias. Ha de hacerse todo esfuerzo para dar la luz, no sólo a nuestro pueblo, sino al mundo. Se me ha instruido en el sentido de que las profecías de Daniel y el Apocalipsis deben imprimirse en libros pequeños, con las explicaciones necesarias, y deben enviarse al mundo entero. Nuestros mismos hermanos necesitan que se les presente la luz con más claridad. (Nota: TM, 117.*)

Los que comen la carne y beben la sangre del Hijo de Dios sacarán de los libros de Daniel y el Apocalipsis la verdad inspirada por el Espíritu Santo. Pondrán en marcha fuerzas que no puedan ser reprimidas. Los labios de los niños se abrirán para proclamar los misterios que han estado ocultos. . .

Muchas de las profecías están por cumplirse en rápida sucesión. Todo elemento de poder está por ser puesto en acción. La historia pasada se repetirá; viejos conflictos resurgirán a una nueva vida, y el peligro asediará a los hijos de Dios por doquiera. La violencia está tomando posesión de la familia humana. Está saturando todas las cosas que hay sobre la tierra.

Estudiad el Apocalipsis en relación con Daniel, porque la historia se repetirá. . . Nosotros, con todas nuestras ventajas religiosas, debiéramos saber hoy mucho más de lo que sabemos.

Los ángeles anhelan contemplar las verdades que son reveladas a aquellos que, con corazón contrito, investigan la Palabra de Dios y oran para obtener mayores longitudes y anchuras y profundidades y alturas del conocimiento que sólo el Señor puede dar.

Al acercarnos al fin de la historia de este mundo, las profecías que se relacionan con los últimos días exigen especialmente nuestro estudio. El último libro del Nuevo Testamento está lleno de verdades que necesitamos entender. Satanás ha cegado las mentes de muchos de manera que aceptan con gozo cualquier excusa para no hacer del libro del Apocalipsis su tema de estudio. Pero Cristo, por medio de su siervo Juan, ha declarado aquí lo que será en los últimos días; y él dice: "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas".

domingo, 21 de abril de 2013

LA FE QUE OBRA


"El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. "(1 Ped. 4: 7).


¿Creéis que el fin de todas las cosas está cerca, que están por concluir rápidamente las escenas de la historia de la tierra? En ese caso, manifestad vuestra fe mediante vuestras obras. Cada hombre manifestará toda la fe que tiene. Algunos piensan que tienen una buena medida de fe, cuando realmente, si la tienen, está muerta, porque no recibe el apoyo de sus obras. "La fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma" (Sant. 2: 17). Pocos poseen esa fe genuina que obra por medios del amor y purifica el alma. Pero todos los que sean considerados dignos de la vida eterna, deben lograr una preparación moral para ella. "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro" "(1 Juan 3: 2, 3). Esta es la obra que tenéis por delante. . .

Debéis experimentar una muerte al yo, y vivir para Dios. "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios" (Col. 3: 1). No debemos consultar con el yo. El orgullo, el amor propio, el egoísmo, la avaricia, la codicia, el amor al mundo, el odio, la suspicacia, los celos, las malas sospechas, todas esas cosas deben ser subyugadas y sacrificadas para siempre. Cuando Cristo aparezca, no lo hará para corregir esos males y darnos un carácter adecuado para su venida. Esa preparación debe estar completa antes de que venga. Las preguntas "¿Qué hemos de hacer para ser salvos? ¿Qué conducta debemos seguir para que Dios nos apruebe?" debieran ser objeto de meditación, estudio y profunda investigación.

Cuando nos sintamos tentados a murmurar, censurar y abandonarnos a la desconformidad, causando daño a los que nos rodean y dañando nuestra propia alma, ¡oh! surja de nuestra alma esta profunda, sincera y anhelante pregunta: "¿Compareceré sin mancha delante del trono de Dios?" Sólo los inmaculados estarán allí. Nadie será transportado al cielo mientras su corazón esté lleno de la basura de la tierra. Todo defecto del carácter moral debe ser remediado previamente, toda mancha eliminada por la sangre purificadora de Cristo.


Maranatha, Ellen G. White

viernes, 19 de abril de 2013

CONTEMPLAD LAS COSAS ETERNAS



No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Cor. 4: 18).


Si la iglesia estuviese dispuesta a vestirse con la justicia de Cristo, apartándose de toda obediencia al mundo, se presentaría ante ella el amanecer de un brillante y glorioso día. La promesa que Dios le hizo permanecerá firme para siempre. . . La verdad, pasando por alto a los que la desprecian y rechazan, triunfará. Aunque a veces ha parecido sufrir retrasos, su progreso nunca ha sido detenido. . . Dotado de energía divina, [el mensaje] podrá abrirse camino a través de las barreras más fuertes, y triunfar sobre todo obstáculo.
¿Qué sostuvo al Hijo de Dios en su vida de pruebas y sacrificios? Vio los resultados del trabajo de su alma y fue saciado. Mirando hacia la eternidad, contempló la felicidad de los que por su humillación obtuvieron el perdón y la vida eterna. Su oído captó la aclamación de los redimidos. Oyó a los rescatados cantar el himno de Moisés y del Cordero.


Podemos tener una visión del futuro, de la bienaventuranza en el cielo. En la Biblia se revelan visiones de la gloria futura, escenas bosquejadas por la mano de Dios, las cuales son muy estimadas por su iglesia. Por la fe podemos estar en el umbral de la ciudad eterna, y oír la bondadosa bienvenida dada a los que en esta vida cooperaron con Cristo, considerándose honrados al sufrir por su causa. Cuando se expresen las palabras: "Venid, benditos de mi Padre", pondrán sus coronas a los pies del Redentor, exclamando: "El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. . . Al que está sentado en el trono y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria, y el poder, por los siglos de los siglos" (Mat. 25: 34; Apoc. 5: 12, 13).


Allí los redimidos darán la bienvenida a los que los condujeron al Salvador, y todos se unirán para alabar al que murió para que los seres humanos pudiesen tener la vida que se mide con la de Dios. El conflicto terminó. . . Himnos de victoria llenan todo el cielo al elevar los redimidos el gozoso cántico: Digno, digno es el Cordero que fue muerto, y que vive nuevamente como vencedor.


Maranatha, Ellen G. White

jueves, 18 de abril de 2013

LA ESPERANZA DE LA SEGUNDA VENIDA



"El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. "(Apoc. 22: 20). 

La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de las Olivas, de que volvería, iluminó el porvenir de sus discípulos al llenar sus corazones de una alegría y una esperanza que las penas no podían apagar ni las pruebas disminuir. Entre los sufrimientos y las persecuciones, "la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" era la "esperanza bienaventurada". Cuando los cristianos de Tesalónica, agobiados por el dolor, enterraban a sus amados que habían esperado vivir hasta ser testigos de la venida del Señor, Pablo, su maestro, les recordaba la resurrección, que había de verificarse cuando viniese el Señor. Entonces los que hubiesen muerto en Cristo resucitarían, y juntamente con los vivos serían arrebatados para recibir a Cristo en el aire." "Y así "-dijo-" estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras" (1 Tes. 4: 16-18). . .

Desde la cárcel, la hoguera y el patíbulo, donde los santos y los mártires dieron testimonio de la verdad, llega hasta nosotros a través de los siglos la expresión de su fe y esperanza. Estando "seguros de la resurrección personal de Cristo, y, por consiguiente, de la suya propia, a la venida de Aquel -como dice uno de estos cristianos-, ellos despreciaban la muerte y la superaban" (Daniel T. Taylor, The Reign of Christ on Earth or the Voice of the Church in all Ages, pág. 33). Estaban dispuestos a bajar a la tumba, a fin de que pudiesen "resucitar libertados". Esperaban al "Señor que debía venir del cielo entre las nubes con la gloria de su Padre", "trayendo para los justos el reino eterno". Los valdenses acariciaban la misma fe. Wiclef aguardaba la aparición del Redentor como la esperanza de la iglesia (Id., págs. 54, 129-134).

En la isla peñascosa de Patmos, el discípulo amado oyó la promesa: "Ciertamente vengo en breve". "Ciertamente vengo en breve". Y su anhelante respuesta expresa la oración que la iglesia exhaló durante toda su peregrinación: ¡"Ven, Señor Jesús"! ¡"Ven, Señor Jesús"! (Apoc. 22: 20).11 


Maranatha, Ellen G. White

lunes, 15 de abril de 2013

Se intercede en favor de las almas


Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Mateo 18:19.

Recuerdo cuando en Battle Creek había quienes se sentían preocupados por los inconversos y por los que estaban en tinieblas y no veían luz; entonces se convocaban reuniones de oración para que hicieran de la fortaleza de Dios su propia fortaleza. En cada caso las inteligencias celestiales obraban en armonía con estos esfuerzos, y las almas se salvaban. Si hay muchos miembros en la iglesia, organícense en pequeños grupos para trabajar no sólo por los miembros de la iglesia, sino en favor de los incrédulos. Si en algún lugar hay solamente dos o tres que conocen la verdad, organícense en un grupo de obreros. Mantengan íntegro su vínculo de unión, cerrando sus filas por el amor y la unidad, estimulándose unos a otros para progresar y adquiriendo cada uno valor, fortaleza y ayuda de los demás.
Revelen la tolerancia y la paciencia que manifestó Cristo y, evitando las palabras apresuradas, usen el talento del habla para edificarse unos a otros en la santísima fe. Trabajen con el mismo amor que Cristo en favor de los que no están en el redil, olvidándose del yo en su esfuerzo por ayudar a otros. Mientras trabajen y oren en el nombre de Cristo, aumentará su número. Hay ciertas actividades misioneras que deben realizarse en el campo local, y a menudo escuchamos esta queja: “Mientras haya tanto pecado y tanta necesidad de trabajo en nuestro propio país, ¿por qué manifestar tanto celo por los países extranjeros?” Respondo: Nuestro campo es el mundo... El Salvador ordenó a sus discípulos que comenzaran la obra en Jerusalén, y que de allí pasaran a Judea y Samaria, y que se extendieran a los confines de la tierra. Sólo un pequeño grupo de hermanos aceptó esta doctrina; pero los mensajeros llevaron el mensaje rápidamente de lugar en lugar, trasladándose de país en país, para levantar el estandarte del Evangelio en todos los lugares de la tierra, cercanos y distantes. Pero hubo una obra de preparación. La promesa del Salvador fue la siguiente: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”. Hechos 1:8.

Maranatha pag. 37. Ellen G. White